Reformar un espacio de trabajo es emocionante, pero también es un campo minado de decisiones que pueden afectar la productividad y el bienestar de tu equipo. No se trata solo de que se vea «bonito», sino de que sea funcional.
Aquí tienes los 5 errores más frecuentes que deberías evitar:
1. No planificar según el flujo de trabajo real
A veces diseñamos oficinas basadas en cómo nos gustaría que trabajaran, no en cómo lo hacen realmente. Poner una mesa de ping-pong donde se necesita silencio para concentrarse es un error clásico.
- El error: Crear espacios estéticos que no respetan la necesidad de privacidad o colaboración según el departamento.
- La solución: Realiza una pequeña encuesta o observación previa. ¿Quién necesita silencio? ¿Quién pasa el día en reuniones?
2. Subestimar la iluminación (natural y artificial)
Una mala iluminación provoca fatiga visual, dolores de cabeza y somnolencia. Confiar solo en los tubos fluorescentes de toda la vida es condenar el ánimo del equipo.
- El error: Bloquear la entrada de luz natural con tabiques o no prever luces regulables para las distintas horas del día.
- La solución: Prioriza los puestos de trabajo cerca de las ventanas y usa iluminación LED con una temperatura de color adecuada (entre 3000K y 4000K).
3. Olvidar la ergonomía por el diseño
Esa silla de diseño escandinavo puede verse increíble en Instagram, pero si tras dos horas sentado te duele la espalda, la reforma es un fracaso.
- El error: Comprar mobiliario barato o puramente estético sin ajustes ergonómicos.
- La solución: Invierte en sillas con soporte lumbar ajustable y considera mesas elevables (sit-stand desks). La salud del equipo es la mejor inversión.
4. Una gestión deficiente de la acústica
En la era de los espacios abiertos (open plan), el ruido es el enemigo número uno de la concentración. Si el sonido rebota en paredes desnudas, el nivel de estrés subirá rápidamente.
- El error: No incluir materiales fonoabsorbentes como paneles, alfombras o techos acústicos.
- La solución: Utiliza «zonas de amortiguación» y materiales textiles que ayuden a absorber el eco.
5. No prever la tecnología y el cableado
Nada arruina más una reforma nueva que un montón de cables cruzando el suelo o la falta de enchufes donde más se necesitan.
- El error: Dejar la conectividad para el final del proyecto.
- La solución: Planifica regletas integradas en el mobiliario y asegúrate de que el Wi-Fi tenga cobertura total, incluyendo zonas comunes y salas de descanso.
Consejo Pro: Deja siempre un margen del 10% al 15% en tu presupuesto para imprevistos. En las reformas, los «ya que estamos» y las sorpresas detrás de las paredes son inevitables.

